Abril la morena destrozada en un trío brutal
Abril llegó con su culo respingón y sus tetas bamboleantes bajo esa blusa ajustada que dejaba poco a la imaginación. El primero en tocarla fue el moreno de espalda ancha, que le agarró las nalgas con fuerza y le escupió en la boca antes de clavársela sin piedad. Ella gimió con los ojos llorosos mientras le chupaba la polla gruesa hasta ahogarse, su saliva resbalando por las comisuras mientras le suplicaba entre gemidos que la empotrara más fuerte. El rubio de mirada perversa le ató las manos a la espalda con una correa de cuero y le azotó el culo hasta dejarle las marcas rojas que le ardían cada vez que la embestía por detrás. La morena lloriqueó cuando le metió los dedos en el coño empapado y le susurró al oído que era su puta para destrozar, que solo servía para que le llenaran todos los agujeros. Le dio la vuelta bruscamente, le escupió en la cara y le metió la polla hasta la garganta mientras sus tetas gigantes rebotaban por los embates brutales. El moreno le agarró el pelo y le dio cachetadas en las mejillas mientras la penetraba con saña, su coño chorreando cada vez que la polla le llegaba al fondo. Abril sollozaba entre sollozos, su maquillaje corrido por las lágrimas y el sudor, mientras los dos se turnaban para humillarla: le escupían en la cara, le azotaban el culo con la correa y le metían los dedos en la boca hasta provocarle arcadas. Cuando por fin la soltaron, quedó temblando en el suelo con las piernas abiertas, el coño palpitando de tanto placer y dolor, su cuerpo marcado por los golpes y las caricias brutales que solo servían para recordarle que era una zorra hecha para ser usada. El rubio le escupió en la teta izquierda y le ordenó que se masturbara mientras ellos se la follaban de nuevo, esta vez más cruel, más sucia, más de lo que jamás había imaginado. Sus gemidos se convirtieron en gritos cuando el moreno le llenó la boca de leche espesa y el rubio le disparó en la cara una corrida que le bañó las tetas y el pelo, dejándola cubierta, usada y completamente destruida.