Amor y sorpresas con mi coño recién depilado
Te voy a contar cómo empezó todo con un simple olor a vainilla en el aire, ese perfume que siempre me ponía cuando quería provocarlo. Él no sabía que esa mañana me había afeitado el coño al ras, suave como la seda, y cuando se acercó para besarme, sus dedos se deslizaron por mis muslos y se quedó quieto. '¿Qué es esto?', preguntó con esa voz ronca que me derrite. Le agarré la mano y la guíe entre mis piernas, sintiendo cómo su polla se endurecía contra mi cadera. 'Te lo iba a mostrar después, pero ya que estás tan curioso...'. Se arrodilló frente a mí y su lengua recorrió cada centímetro de mi piel recién depilada, gimiendo como si hubiera descubierto un tesoro. 'Joder, estás más mojada de lo normal', murmuró antes de hundir su cara entre mis muslos. Yo me arqueé, agarrándole el pelo mientras su lengua me penetraba sin piedad. '¡Así, así, no pares!', le grité, sintiendo cómo mis jugos le chorreaban por la barbilla. De repente, me levantó y me empotró contra la pared, levantándome las piernas para clavarme su verga hasta que mis gemidos resonaron en toda la casa. '¿Te gusta mi coño depilado ahora?', le susurré al oído mientras sus embestidas se volvían más salvajes. 'No sabes lo que me haces', gruñó antes de correrse dentro de mí, llenándome hasta que tuve que morderle el hombro para no gritar. La próxima vez te voy a enseñar lo que pasa cuando me depilo y me pongo esos tacones que tanto te excitan.