Catherine Knight se deja empotrar en el trabajo con mi verga dura
Ella me susurró al oído: 'No aguanto más, quiero que me rompas el culo aquí mismo'. Llevábamos días mirándonos en la oficina, roces 'accidentales' en el pasillo, suspiros ahogados cuando pasábamos cerca. Mi polla ya estaba dura desde la mañana, imaginando cómo le metería hasta las pelotas en el baño de la empresa. Cuando por fin la arrinconé contra la pared, le bajé los pantalones de un tirón y le clavé los dedos en el culo para abrirla. Gritó ahogando los gemidos con la mano, pero no le importó que alguien pudiera escucharnos. Le escupí en el agujero y le metí la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo apretado me apretaba como un tornillo. La puse en cuatro patas sobre el lavabo, le separé las nalgas con las manos y le empecé a dar duro, sintiendo cómo cada embestida la hacía chocar contra la porcelana. Le agarré el pelo para tirarle la cabeza hacia atrás y follármela más profundo, mientras ella se masturbaba con los dedos temblorosos. El sonido de mi polla entrando y saliendo de su culo mojado me volvió loco, así que aceleré el ritmo hasta que ya no pude contenerme. Le corrí dentro hasta llenarle el culo de leche caliente, sintiendo cómo su agujero se contraía alrededor de mi verga. En más de 15 minutos de escena, le di por todos lados: doggy, reverse cowgirl, y hasta un ass to mouth que la hizo gemir como una puta en celo. No hubo piedad, solo mi verga gruesa destrozándole el culo hasta que no pudo más.