Chico se dilata el culo con vibrador mientras se masturba
El chico ya venía con el culo bien caliente desde que se puso la música a todo volumen, esos beats que le erizaban la piel y le ponían los pelos de punta. Con los ojos cerrados y los muslos temblando, se untó el culo con un montón de lubricante resbaladizo antes de empujar el vibrador grueso hasta el fondo, sintiendo cómo le abría el agujero como si fuera mantequilla. Gritó de placer cuando la punta le rozó la próstata, sus gemidos ahogados entre los jadeos de la canción que retumbaba en los altavoces. La polla, dura como una roca y con las venas marcadas, la agarraba con una mano mientras con la otra se empalaba sin piedad, el vibrador metiéndoselo hasta que le temblaban las rodillas. Se le escapó un chorro de sudor por la espalda mientras la música lo llevaba al límite, el culo empapado en lubricante y los muslos llenos de marcas rojas por apretar demasiado. Cada embestida del juguete le sacudía el cuerpo entero, sus gemidos se volvían más agudos y desesperados, como si ya no pudiera aguantar más. La polla le latía a mil por hora, roja y brillante con el líquido preseminal que le goteaba sin control, mientras se la meneaba sin piedad entre los muslos temblorosos. El vibrador no perdonaba, entraba y salía con un sonido húmedo y sucio que se mezclaba con sus respiraciones entrecortadas, el culo cada vez más abierto y listo para lo que viniera después. Cuando por fin se corrió, fue como un volcán en erupción: un chorro grueso de leche caliente le salpicó el pecho y la barriga, mientras el culo seguía convulsionando alrededor del vibrador que no dejaba de moverse. Los gemidos se le atascaron en la garganta cuando la corrida le recorrió todo el cuerpo, dejándolo tirado en el suelo con el pecho jadeante y el culo brillando bajo la luz tenue de la habitación.