Chloe Amour me reta a follarla hasta que suplique
El sonido de sus tacones resonó en el pasillo antes de que apareciera en la puerta, con esa mirada de desafío que me encanta. Chloe Amour cruzó los brazos y arqueó una ceja, retándome a demostrar si podía manejar su cuerpo curvilíneo y ese culo perfecto que se movía como un reloj. Le dije que en menos de 10 minutos la tendría gimiendo mi nombre, pero ella solo se rio y se quitó la blusa, dejando al descubierto sus tetas grandes y firmes. Me acerqué, le di una nalgada que la hizo saltar, y le susurré al oído que iba a hacerla correrse tanto que olvidaría su propio nombre. La empujé contra la pared, le bajé las bragas con los dientes y empecé a chuparle el coño mojado mientras ella me agarraba el pelo. Sus gemidos se volvieron más fuertes cuando metí dos dedos dentro de ella, moviéndolos en círculos hasta que su respiración se aceleró. La giré, la puse de rodillas y le di una palmada en el culo antes de empotrársela de una estocada, sintiendo cómo su coño apretado me envolvía entero. Chloe empezó a mover las caderas hacia atrás, buscando más, pero yo la sujeté por la cintura y la follé duro, escuchando cómo sus gritos rebotaban en las paredes. Cuando sentí que se acercaba su orgasmo, le di una palmada en el culo y le dije que no se corriera hasta que yo lo permitiera. Ella me rogó, pero yo seguí embistiendo, sintiendo cómo su coño se contraía alrededor de mi polla. Al final, no pudo aguantar más y se corrió con un grito, temblando entre mis brazos. Cuando terminamos, su maquillaje estaba corrido y su falda tirada en el suelo, prueba de lo bien que lo habíamos pasado.