Collegeguy apuesta a hacerle suplicar a Ny Moon en 10 minutos
Mojada y retadora, Ny Moon se inclina sobre la cama con su culo perfecto en el aire, desafiando a Collegeguy entre risas. Él, seguro de sí mismo, le murmura al oído que la hará correrse tanto que le temblarán las piernas, pero ella le responde que primero tendrá que ganárselo. La tensión se palpa mientras sus manos recorren esa piel suave, sus dedos hundiéndose entre los glúteos redondos, ya húmedos de anticipación. Con un gemido ahogado, ella se arquea cuando él le clava los dientes en el hombro, mordiéndola justo donde le gusta. Las primeras embestidas son lentas, calculadas, pero Ny Moon exige más, apurándolo con un tirón de pelo que lo obliga a acelerar. La verga entra sin piedad, golpeando justo donde duele, y cada sacudida hace que sus senos pequeños reboten contra el colchón. Ella grita, pero no es de dolor: son quejidos de placer que se mezclan con el sonido de piel contra piel. Collegeguy jadea, sintiendo cómo el coño de ella se aprieta alrededor de su polla, pero no cede, manteniendo el ritmo hasta que los muslos de Ny Moon empiezan a temblar. La competencia se vuelve personal cuando él nota que ella se resiste a suplicar, así que cambia de estrategia: le aparta el cabello sudado, la gira de espaldas y le susurra que si quiere el orgasmo, tendrá que pedirlo. Ny Moon le clava las uñas en los hombros, negándose, pero cuando él le frota el clítoris con una mano mientras la embiste con la otra, los gemidos se vuelven incontrolables. En más de 10 minutos de escena, la tensión se rompe cuando ella, al borde del colapso, le ordena que la llene de leche, pero él solo sonríe y sigue, alargando el tormento. Cuando por fin se corre, ella grita su nombre, pero la revancha queda pendiente: la próxima vez, será su turno de humillarlo.