Dr. Tampa humilla a Selena Sativa con su polla y su guante de látex
Esa tarde en el consultorio, Selena entró con su coño ya mojado, buscando venganza por el tipo que la dejó plantada la noche anterior. Yo sabía que venía a saciar su rabia, pero no imaginaba que terminaría con mi polla enterrada en su boca mientras le metía los dedos en el culo. La puse de rodillas en el suelo frío, con su pelo negro enredado entre mis manos, obligándola a tragar hasta el fondo mientras el látex crujía con cada movimiento. Sus gemidos ahogados se mezclaban con el sonido de mi verga golpeando su garganta, y cuando le di una nalgada que resonó en toda la habitación, ella se corrió como una perra en celo. Después la puse boca arriba en la camilla, con las piernas abiertas y el coño goteando, mientras le metía el vibrador hasta que gritó mi nombre. La humillación era mi venganza por su ex, y cuando le corrí en la cara, supe que la próxima vez sería aún peor para ella.