Jaylene Rio desafía a Rome Major a follarla como nunca
El sonido de los tacones de Jaylene Rio golpeando el suelo de mármol del hotel resuena como un reto antes de que ella se gire y le lance una mirada que derrite a Rome Major. Ella sabe que su cuerpo voluptuoso, con esas tetas grandes y ese culo redondo que rebota al caminar, lo tiene hipnotizado, pero hoy quiere más: lo reta a demostrar si realmente puede manejar su hambre. Él no se lo piensa dos veces y la empuja contra la pared, hundiendo su polla gruesa en su coño mojado de una estocada, haciendo que ella gima fuerte al sentir cómo la llena entera. Jaylene le clava las uñas en la espalda mientras él la embiste con fuerza, sus tetas saltando con cada movimiento. Ella le susurra al oído que si cree que puede hacerla correrse, que lo intente, pero él ya está demasiado ocupado chupando sus pezones mientras la levanta y la empotra contra el espejo. El sudor los cubre a ambos cuando él la gira y la pone a cuatro patas, penetrándola por detrás mientras le agarra el pelo, obligándola a arquear la espalda. Jaylene gime más fuerte, su coño chorreando con cada embestida, pero no se rinde: lo reta a que la haga gritar más, a que la haga suplicar. Él no tarda en sacarla y correrse sobre su culo perfecto, marcándola como suya. Ella se gira, sonriendo con malicia, y le dice: '¿Eso es todo lo que tienes, Rome?', mientras se lame los labios, lista para otra ronda.