Joven asiática recibe chorro gigante de leche en la boca
La chica no podía creerlo cuando su novio se sacó la polla enorme y le ordenó que se la chupara bien, así que abrió la boca como una puta hambrienta y se dejó llenar la lengua de veneno blanco. No pasó ni un minuto cuando el cabrón le agarró la nuca con fuerza y le empezó a empotrar la garganta sin piedad, haciendo que la saliva le gotease por la comisura mientras los gemidos le salían ahogados. Ella, con los ojos llorosos y el carmín corrido, no podía hacer otra cosa que tragar cada gota espesa que le disparaba directo a la garganta, sintiendo cómo el líquido caliente le resbalaba por el esófago hasta hacerle cosquillas en el estómago. El cabrón no se detuvo ni un segundo, solo seguía metiéndosela hasta el fondo mientras le gritaba obscenidades y le ordenaba que no desperdiciara ni una gota de su leche blanca. La pobre no tenía escapatoria, porque cada vez que intentaba apartarse él le agarraba del pelo y la empujaba más adentro, hasta que finalmente notó cómo el primer chorro le golpeaba la campanilla y le hacía atragantarse con un gemido ronco. El segundo chorro le llenó la boca hasta rebosar, y el tercero le dejó los labios brillantes y pegajosos mientras la leche le caía por la barbilla. No contento con eso, el hijo de puta le metió los dedos en la boca para limpiarle los restos y le obligó a tragárselos, dejándola con la garganta ardiendo y la cara completamente empapada en leche. Ella, exhausta y sin fuerzas, solo podía quedarse quieta mientras él sacudía la polla contra su lengua para exprimirle hasta la última gota, dejando su boca convertida en un desastre baboso y bien follado.