Joven vecino se folla a la madura esposa de su padrastro en el closet
La puta madura de mi padrastro siempre me miraba con esos ojos de perra en celo cuando me cruzaba en la casa, y ayer, cuando su marido salió, aproveché para meterme en su cuarto y encontrarla con un tanga transparente que apenas cubría su coño mojado. Le cerré la puerta con llave y la empujé contra la cama, mordiéndole los labios para ahogar sus gemidos mientras le arrancaba las bragas de un tirón. Mi polla entraba hasta las pelotas en su coño caliente, y cada vez que la embestía de lleno, ella apretaba las sábanas para no gritar, temiendo que mi padrastro o la hija de ambos entraran y nos pillaran en el acto. Me encantaba sentir cómo sus tetas rebotaban contra mi pecho mientras la empotraba contra el colchón, escuchando el ruido de la carne chocando entre sí. Cuando empecé a correrme dentro de su vagina, ella me clavó las uñas en la espalda, mordiendo mi hombro para no gemir demasiado fuerte, y su coño se contrajo alrededor de mi verga, ordeñándome hasta dejarme seco. Justo cuando los dos estábamos a punto de explotar de placer, escuchamos pasos en el pasillo y nos quedamos paralizados, sudando y conteniendo la respiración mientras alguien pasaba junto a la puerta. Fue uno de esos momentos en los que el peligro de ser descubiertos hacía todo más excitante, y cuando los pasos se alejaron, seguí dándole duro hasta que los dos nos derrumbamos sobre la cama, exhaustos y temblando después de más de 20 minutos de follada salvaje.