La amante curvilínea se folla al jefe en su casa
La amante del jefe llevaba semanas provocándolo con sus curvas, moviendo ese culo redondo cada vez que pasaba frente a su oficina. Un día, cuando él llegó temprano, la encontró en ropa interior, con esas tetas grandes y naturales rebotando mientras se inclinaba para limpiar el escritorio. Sin pensarlo, la agarró por la cintura, le bajó el tanga y la empotró contra la mesa, metiéndole la polla dura hasta el fondo. Ella gemía fuerte, pidiendo más, mientras él le apretaba las nalgas y la embestía con fuerza. El sonido de la piel chocando resonaba en la habitación, y el coño de ella estaba tan mojado que la polla del jefe resbalaba sin parar. Él la volteó, le abrió las piernas y la penetró por detrás, sintiendo cómo los muslos carnosos de ella lo envolvían. La amante gritaba de placer, pidiendo que le diera más duro, y él obedecía, metiéndosela hasta el fondo mientras le chupaba los pezones. El jefe no aguantó más y se corrió dentro de ella, llenándola de leche caliente mientras ella se retorcía de gusto. Al terminar, los dos quedaron sudados y satisfechos, sabiendo que esto no sería la última vez.