La modelo rubia se corre con polla bien dura
Serena Warren llegó al set con un vestido tan ajustado que se le marcaban hasta los pezones duros bajo la tela blanca, y no llevaba nada debajo del short de mezclilla que le dejaba el culo al aire con cada paso que daba. El director le ordenó que se quitara las botas y se arrodillara sobre la alfombra de piel negra mientras él se bajaba el pantalón para sacar una polla gruesa y brillante, ya goteando por la punta al ver cómo los labios rosados de su coño asomaban entre las piernas esculpidas. Sin perder tiempo, ella abrió la boca y se la tragó hasta el fondo mientras gemía con la garganta, sintiendo cómo el sabor salado y espeso le inundaba la lengua al ritmo de las embestidas que él le daba en la nuca. Tras chupársela como una puta desesperada, Serena se levantó y se apoyó contra la pared de vidrio, levantando el culo para que él pudiera ver cómo le brillaba el coño ya empapado entre los muslos firmes. Él no necesitó más invitación: la agarró de las caderas con fuerza y la empaló de un solo empujón, sintiendo cómo su coño caliente y resbaladizo se ajustaba a su grosor hasta que sus pelotas chocaron contra su carne blanda. Las primeras embestidas fueron lentas, profundas, pero cuando ella empezó a gritar 'más fuerte' con la voz quebrada por el placer, él la agarró del pelo y la embistió como un animal, haciendo que su culo rebotara con cada golpe mientras los sonidos húmedos de sus cuerpos chocando llenaban el estudio. Serena no aguantó mucho: las sensaciones la atravesaban como descargas eléctricas, el calor le subía por la espalda hasta erizarle la piel, y cuando él le metió los dedos en la boca para que mordiera mientras le llenaba el coño a fondo, ella se corrió con un chillido agudo, apretando su polla con espasmos que lo arrastraron a él tras ella en un orgasmo brutal que los dejó a los dos jadeando, sudorosos y completamente rendidos sobre el suelo frío.