Luna Doll se deja besar el culo por primera vez con la polla de Mannie Coco
Mojándose las bragas con cada roce, Luna Doll no paraba de jugarle sucio desde el día anterior: fotos de su culo perfecto, mensajes picantes y hasta un sostén que se ajustaba demasiado a sus tetas naturales. Mannie Coco no aguantó más cuando la vio en tanga, el culo redondo como un melón, y sin aviso le metió la lengua hasta el agujero, haciendo que la rubia patea en el aire. Gritando y con los muslos temblando, Luna Doll no podía creer que ese negro le estuviera comiendo el ano de esa manera, chupando y lamiendo cada pliegue como si fuera un helado. Mannie Coco, con la polla dura como piedra, le abrió las nalgas con las manos y siguió su festín, metiendo dos dedos para que la girl jadeara más fuerte. Luna Doll se retorcía, sintiendo los dedos del chico rasparle el punto correcto mientras la saliva le escurría del ojete, ya listo para más. Cuando Mannie Coco se levantó, su verga negra brillaba bajo la luz, goteando pre-cum por la punta, y sin darle chance la empaló de una sola estocada, haciendo que Luna Doll gritara con la boca abierta, el culo ahora bien abierto alrededor de ese tronco enorme. Los golpes secos resonaban en la habitación, el coño se le cerraba con cada embestida pero Mannie Coco no perdonaba, metiendo hasta las pelotas mientras Luna Doll se agarraba los senos y gemía como una perra en celo. El sudor le caía por el pecho, los músculos de las nalgas se le contraían pero a Mannie Coco no le importaba, seguía bombeando como un animal, sintiendo el calor del ano de Luna Doll alrededor de su verga. La rubia ya no podía ni respirar, los gemidos se le ahogaban en la garganta cuando Mannie Coco le jaló el pelo y le susurró al oído que se iba a correr justo en su culo, y antes de que pudiera protestar, el negro le dio una última embestida brutal, vaciándose dentro de ella con un gruñido que hizo temblar las paredes.