Madison Rose se sienta en la cara de Michael Stefano en el jardín
Estoy aquí, con mi bikini rojo pegado a la piel, sintiendo el sol en mi coño mientras me masturbo con los dedos, imaginando que eres tú quien me mira. ¿Te gustaría estar en su lugar, Michael Stefano, con mi peso aplastando tu cara mientras te ahogas en mis fluidos? Esto está mal, lo sé, pero no puedo parar. Mis muslos aprisionan su cabeza mientras me froto contra su boca, gimiendo cada vez más fuerte. Luego, sin avisar, me bajo y me arrodillo para chuparle la polla, sintiendo cómo se endurece entre mis labios. Lo hago hasta que me empuja contra el pasto y me empotra en cuatro, metiéndomela de una estocada que me hace gritar. En más de 38 minutos de escena, no hay respiro: me la chupa, me la mete, me hace correrme una y otra vez. Al final, cuando ya estoy temblando, Michael Stefano me agarra del pelo y me susurra: 'Eres una puta insaciable, ¿verdad?'