Mannuela Silva se deja follar al borde de la piscina
El sol quemaba mi piel mientras me quitaba el bikini, dejando ver mis tetas perfectas y ese culo que tanto le gusta a Henrique Miranda. ¿Te imaginas estar en su lugar, viendo cómo me arrodillo para chuparle la polla dura antes de que me empotre contra los azulejos? Él me agarraba de las caderas, marcando sus dedos en mi piel mientras entraba y salía de mi coño mojado, gimiendo cada vez que me penetraba hasta las pelotas. Quería que supiera que esto era por venganza, por todas las veces que me dejó tirada, así que le exigí que me follara más fuerte, que me hiciera gritar hasta que los vecinos escucharan. Cada embestida era más profunda, más salvaje, hasta que sentí su corrida caliente llenándome entera. Cuando terminamos, mi cuerpo seguía temblando, y el bikini azul que me había quitado yacía hecho un ovillo en el suelo, manchado de sudor y semen.