Martina Smeraldi se deja llenar el culo de leche caliente
—'Dame toda tu leche en el culo, Christian, quiero sentir cómo me marcas'— le susurró Martina mientras se arqueaba para ofrecerle mejor el trasero. Él no lo pensó dos veces: le agarró las nalgas con fuerza, separándolas para exponer su agujero ya reluciente de saliva y lubricante. La polla de Maximo García, gruesa y venosa, ya estaba lista para empotrarla sin piedad, pero Christian le ordenó que esperara, disfrutando de cómo Martina gemía de frustración. 'Pídele permiso otra vez, puta', le gruñó, y ella obedeció al instante, rogando con la voz quebrada. Cuando por fin le dio luz verde, él la penetró de una estocada, hundiendo la verga hasta que las caderas chocaron contra su carne. Martina gritó, pero no de dolor, sino de placer, mientras él la embestía con ritmo salvaje, sintiendo cómo su culo apretado lo envolvía como un guante. Maximo, excitado, se acercó para chuparle los pezones mientras Christian aceleraba el ritmo, haciendo que Martina se corriera dos veces antes de que él mismo explotara, llenándole el ano de leche espesa. Cuando terminó, Martina quedó temblando, con la respiración agitada y el culo aún palpitando, mientras Christian se limpiaba la polla con una sonrisa de satisfacción.