MayaHoly en medias rojas: coño al aire y tentación prohibida
La vi por primera vez cuando se inclinó sobre la mesa de la cocina, con esa blusa blanca ajustada que apenas contenía sus tetas grandes y el culo redondo apretado en medias rojas que terminaban en ligueros. Sabía que no debía mirar, pero no pude evitar fijarme en cómo el encaje negro de su tanga asomaba entre los muslos cuando se agachó para recoger algo. Se dio cuenta de mi mirada y, en vez de apartarse, se mordió el labio y separó un poco más las piernas, dejando ver el coño depilado y brillante de lo mojada que estaba. '¿Te gusta lo que ves, vecino?', susurró con voz ronca, y yo sentí cómo mi polla se endurecía contra el pantalón. Se acercó hasta quedar pegada a mí, con sus tetas rozando mi pecho, y me empujó contra la pared mientras sus dedos ágiles desabrochaban mi cinturón. 'Esto está mal, pero no puedo parar', gemí cuando sus labios bajaron hasta mi verga y la envolvió con esa boca caliente, chupando con fuerza hasta que casi me corro. La levanté sobre la mesa, le arranqué las bragas de un tirón y enterré la cara entre sus piernas, lamiendo ese coño jugoso hasta que gritó de placer. Cuando ya no aguanto más, la penetré de una estocada, sintiendo cómo su vagina apretada me envolvía entero. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, y cuando le di vuelta para empotrársela por atrás, sus tetas rebotaban con cada golpe. 'Sí, así, fóllame como una puta', gritó, y yo aceleré el ritmo hasta que su coño empezó a contraerse alrededor de mi polla. Me corrí dentro de ella con un gruñido, llenándola entera mientras sus uñas se clavaban en mi espalda.