Polly Persch seduce y monta como diosa en su primer casting
Polly Persch llevaba días provocándolo a propósito, mandándole fotos con esa tanga negra que le marcaba el culo perfecto, rozándose contra él cuando pasaban cerca, mordiéndose el labio cada vez que lo miraba. Sabía que estaba a punto de romperle la paciencia, y cuando por fin la tuvo frente a la cámara, no perdió tiempo: se arrodilló y le chupó la polla con esos labios carnosos, tragando hasta que le brillaron los ojos. Después, se subió encima, montándolo a horcajadas con sus tetas saltando, gimiendo cada vez que la penetraba hasta las pelotas. Él le agarró las caderas para empotrarla más fuerte, sintiendo cómo el coño mojado se apretaba alrededor de su verga. Polly se corrió primero, arqueando la espalda y gritando, pero él no se detuvo: la volteó de golpe y se la cogió por detrás, azotándole el culo mientras le lamía la nuca. En más de 10 minutos de escena, la dejó temblando, y cuando terminó, ella solo pudo susurrarle: '¿Ves? Sabía que no podrías resistirte'