Tres pollas me llevaron al cielo y me hicieron correrme como nunca
La primera vez que me metí en ese trío, no sabía que iba a terminar así de empapada y temblando de placer. Todo empezó cuando me puse esa tanga de encaje negro y me senté en el sofá, sabiendo que los tres me estaban mirando con ganas de meterme sus vergas duras. Uno me agarró de las tetas grandes y me empezó a chupar los pezones mientras otro me metía los dedos en el coño bien mojado, haciendo que gimiera como una puta en celo. El tercero se arrodilló detrás y me lamió el culo hasta que lo tuve tan relajado que me lo metió de un solo empujón, haciendo que gritara de gusto. Me tenían tan abierta que podía sentir cada centímetro de sus pollas entrando y saliendo, una en el coño, otra en la boca y la tercera en el culo, llenándome por completo. Me corrí tantas veces que perdí la cuenta, con mi cuerpo temblando y mis jugos chorreando por mis muslos. Cuando por fin se vinieron, me llenaron de leche caliente, dejando mi cuerpo marcado y satisfecho. Fue la mejor follada de mi vida, y cada vez que lo recuerdo, me pongo tan mojada que necesito volver a repetirlo.