Vicky con sus tetas enormes se traga la polla sin parar
Vicky lucía ese par de tetas naturales que tanto enloquecen, redondas y firmes, moviéndose libres bajo el sujetador de encaje mientras se arrodillaba frente a él con una sonrisa pícara. El cabrón no pudo evitar soltar un gemido ronco al ver cómo sus labios carnosos se abrían para recibir su gruesa verga entre ellos, chupando con avidez como si no hubiera mañana. Mientras sus manos pequeñas pero ágiles le masajeaban los huevos, la morra se la metía hasta la garganta una y otra vez, con un sonido húmedo que llenaba el cuarto. Él le sujetó la cabeza con fuerza, empotrándole la polla hasta el fondo mientras sus tetas rebotaban con cada embestida, golpeando su pecho sudoroso. La muy puta gemía de placer, con los ojos llorosos de tanto tragar y los labios brillantes de saliva, mientras él le escupía obscenidades al oído: 'Qué bien chupas, perra, traga toda mi leche'. La escena se puso más caliente cuando ella se levantó, se quitó el tanga de un tirón y se puso a cuatro patas, ofreciéndole ese culo redondo y prieto para que la empalara como merecía. Cada embestida hacía que sus tetas botaran violentamente y sus gritos de '¡más fuerte, cabrón!' resonaban en la habitación. Cuando él le metió dos dedos en el coño empapado mientras le follaba el culo, Vicky se corrió gritando como una loca, con los jugos resbalando por sus muslos. La polla le latía dentro mientras le llenaba el coño de leche espesa, y ella no paraba de lamerle el glande aún palpitante, chupando hasta la última gota. La morra quedó tirada en la cama, con las piernas temblorosas y el coño chorreando, mientras él le acariciaba el pelo y le susurraba lo puta que era.