Vivi Guedez se venga con mi polla después de que su corno se fue
El olor a sudor y perfume barato me golpeó la cara cuando Vivi Guedez se arrodilló frente a mí, mordiéndose el labio mientras me miraba con esos ojos de puta vengativa. Sabía que el corno de su marido no estaba en casa, y eso la tenía más mojada que nunca. Me agarró la polla con esa mano experta, apretando justo donde duele, y empezó a chupar como si quisiera borrar el recuerdo de todos los tipos que la habían follado antes. Gemí cuando me la metió hasta las pelotas, sintiendo cómo su coño se cerraba alrededor de mí como un puño caliente. La empujé contra la pared, clavándole los dedos en las caderas mientras la empotraba una y otra vez, escuchando cómo sus gritos se mezclaban con el sonido de mi polla entrando y saliendo de su coño chorreante. Cada vez que se corría, apretaba más fuerte, como si quisiera exprimirme hasta dejarme seco. Cuando terminé, le corrí en la cara, viendo cómo se lamía los labios con esa sonrisa de satisfacción. El corno ni siquiera sospechaba lo que su puta esposa había hecho con otro hombre.