Yuffie disfruta un encuentro salvaje en la playa
—Aquí te enseñaré lo que es un hombre de verdad, perra— gruñe el tipo mientras la empuja contra la arena húmeda. Yuffie, con su cuerpo esbelto y curvilíneo, se retuerce bajo su peso, pero no es miedo lo que siente, sino una mezcla de rabia y morbo. Él le arranca el bikini con un tirón, dejando al descubierto sus tetas firmes y su coño ya mojado de anticipación. Ella no puede evitar gemir cuando él le clava los dedos en las caderas, marcando su territorio como si quisiera borrar el recuerdo del último tipo que la tocó. Sus labios carnosos se abren para recibir su lengua, y ella muerde con fuerza, saboreando la sangre mientras él gruñe de dolor y placer. Él la gira de golpe, empujándola de rodillas, y ella no opone resistencia, disfrutando el ardor de la arena bajo sus rodillas mientras él le agarra el pelo y la obliga a chupar su polla dura. Ella la lame con saña, imaginando que es el exnovio que la dejó, y eso la excita aún más. Él la levanta de repente y la empotra contra una roca, penetrándola de una estocada que la hace gritar. Cada embestida es más fuerte, más profunda, hasta que las caderas chocan con fuerza y ella siente cómo su polla golpea justo donde más lo necesita. Él le aprieta los pechos con fuerza, pellizcando sus pezones mientras ella arquea la espalda, pidiendo más. El sonido de sus cuerpos chocando se mezcla con los gemidos de ella y los gruñidos de él, hasta que él se corre dentro de ella con un rugido, llenándola hasta las pelotas. Yuffie se queda quieta, sintiendo el calor de su leche dentro, y una sonrisa de satisfacción se dibuja en su rostro mientras piensa en cómo le encantaría que su ex la viera ahora, completamente dominada y disfrutando cada segundo.