Alex Gonz con gafas se traga el monstruo de Guy Spencer
Esa tarde en el estudio, Alex Gonz se ajustó las gafas con nerviosismo mientras miraba la polla de Guy Spencer, tan gruesa que casi le da miedo abrir la boca. Pero la venganza sabe mejor cuando duele, y él quería probar lo que otros ya habían disfrutado. Al principio, el twink se quedó paralizado, los ojos bien abiertos mientras el daddy le acercaba la verga, gorda y palpitante, a sus labios. ¿Te gustaría estar en su lugar, tragándote ese pedazo de carne hasta que las lágrimas le corrieran por las mejillas? Alex gimió al sentir cómo el grosor le abría la garganta, la saliva escurriendo por el mentón mientras Guy le agarraba del pelo y lo empotraba contra su cadera. El sonido húmedo de la mamada resonaba en la habitación, y el twink no podía evitar arquearse, el culo apretado temblando de anticipación. Cuando Guy decidió que era hora de romperle el culo, Alex ya estaba mojado, las nalgas rojas de tanto que las había apretado. El primer empujón fue brutal, la polla entrando de golpe hasta que Alex gritó, las manos clavadas en las sábanas. Guy no tenía piedad, embistiéndolo con fuerza, el sonido de los cuerpos chocando llenando el aire. Alex gemía como una perra en celo, el sudor pegándole la camisa a la espalda mientras Guy le agarraba las caderas y lo penetraba sin descanso. Al final, cuando el daddy se corrió dentro de él, Alex quedó temblando, el semen escurriendo por sus muslos y manchando las sábanas blancas.