Charles Dera se folla a Yumi Sin antes de que ella se vaya
Esa tarde en mi habitación, supe que sería la última vez que lo vería. Charles Dera, con esa mirada de depredador, me desnudó con los ojos antes de tocarme. Yo ya estaba mojada, imaginando cómo me iba a empotrar contra la pared mientras él me agarraba el culo con fuerza. Me encantaba cómo me miraba, como si fuera suya, como si nadie más pudiera tocarme así. Cuando me penetró de una estocada, sentí su polla gruesa llenándome hasta hacerme gemir. Cada embestida era más profunda, más salvaje, como si quisiera marcarme antes de que me fuera. Yo me aferraba a sus hombros, clavándole las uñas, sintiendo cómo su verga me estiraba el coño. Cuando me corrió dentro, grité, pero no de placer, sino de rabia, porque sabía que él siempre sería el que me había hecho sentir así. Al terminar, Charles sonrió, sabiendo que había ganado, que me había dejado marcada para siempre. Y en ese momento, supe que él nunca olvidaría cómo me había hecho suya.