Chico se masturba solo antes de dormir
El chico se recostó en la cama con solo los calzoncillos puestos, la respiración ya agitada mientras se pasaba la mano por el vientre plano. Con los ojos cerrados imaginó cómo le sacaría la polla dura del pantalón si ella estuviera ahí, pero como no estaba, tuvo que conformarse con cerrar los dedos alrededor de su gruesa verga y empezar a mover la muñeca con movimientos lentos y húmedos. La punta de su pene ya brillaba con el primer líquido preseminal mientras se masturbaba pensando en esa boca caliente que le encantaría chupársela hasta dejarla sin aire. Apretó más fuerte la base del tronco y aceleró el ritmo, sintiendo cómo el sudor le resbalaba por la frente mientras gemía bajo, imaginando que alguien le agarraba los huevos con fuerza y se los apretaba hasta hacerle gruñir. La cama crujía con cada embestida imaginaria que le daba a ese coño que tanto deseaba, pero como no había nadie, se conformó con correrse sobre su propio abdomen, dejando manchas blancas y espesas que le mancharon la piel mientras soltaba un gemido ronco que casi se le atragantó en la garganta. Después, se quedó quieto, jadeando, con el pecho subiendo y bajando mientras miraba el techo, aún con la polla palpitando entre sus dedos temblorosos. El líquido espeso le resbaló por los dedos y se lo llevó a la boca, chupándose los labios con delectación, saboreando su propio sabor mientras el cuerpo se le relajaba poco a poco. No había prisa, porque mañana volvería a hacerlo, pero esta noche se quedaría dormido con la satisfacción de haber aliviado esa tensión que le quemaba las entrañas desde hacía días.