Chupada caliente de fantasma con polla invisible
La nerd más cachonda de la clase no podía creerlo cuando sintió esa verga fantasma rozándole los labios mientras revisaba un libro de anatomía en la biblioteca. El aire se llenó de un gemido ahogado cuando su lengua chupó algo que no estaba ahí pero que se sentía más real que su propio coño mojado por los nervios. La polla invisible se endureció al instante, empalando su garganta sin aviso mientras sus dedos se clavaban en el borde de la mesa, temblando de deseo. Ella no tardó en darse cuenta de que esa cosa la estaba volviendo loca: cada embestida fantasma le arrancaba un quejido ronco y le dejaba la boca llena de un sabor salado que la excitaba más que cualquier otra cosa que hubiera probado. Velma, con sus gafas empañadas por el calor, no pudo evitar arquear la espalda cuando la verga inexistente le acarició el paladar, haciéndola tragar saliva mientras intentaba mantener el control. Pero el fantasma no tenía piedad: la embistió con fuerza desde atrás, metiéndole la polla hasta la garganta sin avisar, mientras su culo se movía al ritmo de las penetraciones invisibles. Los sonidos húmedos de chupeteo y gemidos se mezclaban con el crujido de los libros en la estantería, y ella solo podía pensar en lo bien que le sentaba esa verga que nadie más veía pero que la estaba dejando sin aliento. Velma jadeó cuando el fantasma le metió los dedos entre las piernas, sintiendo que su tanga ya estaba empapado por la excitación descontrolada, y entonces la polla fantasma se corrió dentro de su boca con un chorro espeso que la hizo atragantarse mientras tragaba todo sin dejar ni una gota. El fantasma se esfumó después de dejarla con los labios hinchados y el coño palpitando, pero ella supo que eso no sería lo último que vería de esa polla imposible.