Culiando con mi hermanastro fabercito y su polla enorme
Fabercito siempre ha sido un cabrón con suerte, pero hoy me sorprendió hasta a mí. Cuando me vio en ese vestido ajustado, su verga se puso dura como una piedra y no pudo disimular. Yo sabía que me miraba el culo redondo, pero no imaginaba que su polla era tan grande. Empezó a masajearme los hombros, pero sus manos bajaron hasta mis tetas y luego a mi coño mojado. Me empotró contra la pared, metiendo su verga gruesa de una estocada hasta que sentí cada centímetro. Grité cuando me penetró tan profundo, pero él no se detuvo, follándome como si fuera su puta. Mis gemidos llenaron la casa mientras me corría en su polla, sintiendo cómo mi coño se apretaba alrededor de su verga. Nunca había sentido algo así, y ahora solo pienso en volver a tenerlo dentro de mí.