Jane se equivocó de club y descubrió el sabor de ser blacked
El ambiente estaba cargado de música electrónica y luces intermitentes, pero nada preparó a Jane para lo que le esperaba esa noche. Desde que empezó a coquetear conmigo con ese outfit ajustado y esos tacones que resaltaban su culo perfecto, supe que estaba jugando con fuego. Me mandó fotos de sus tetas rebotando en el baño, rozó su coño mojado contra mi pierna al pasar, y cada mirada era una provocación deliberada. Cuando por fin la arrastré al baño, no se resistió ni un segundo: le bajé el tanga con los dientes, le abrí las piernas de una patada y enterré mi polla negra hasta hacerle gemir contra la pared. Sentía cómo su coño apretado me apretaba con cada embestida, cómo sus uñas se clavaban en mis hombros mientras la empotraba contra el lavabo. No paré hasta correrme dentro, llenándole el coño con mi leche espesa mientras ella gritaba pidiendo más. Al salir, me miró con esa sonrisa de puta satisfecha y me dijo: "Ahora sí sé por qué todas hablan de vos."