La abuela de 70 años se deja follar por un joven de 22
La vieja ya no aguantaba más las ganas de sentir una polla dura entre sus piernas arrugadas, y cuando el chavo de al lado le ofreció su verga bien gorda, no pudo resistirse. Se bajó las bragas con las manos temblorosas y se dejó caer sobre su culo flácido, gimiendo como una perra en celo mientras él le metía los dedos en el coño mojado. El muchacho no perdió tiempo y le clavó su polla hasta el fondo, haciendo que la abuela gritara de placer con cada embestida. Sus tetas caídas rebotaban con cada movimiento, y el sudor le corría por la espalda mientras el joven la penetraba más y más profundo. La vieja no podía creer lo bien que se sentía, con su coño apretado alrededor de la verga del chavo, y cuando él le empezó a chupar los pezones, casi se corre de la excitación. El chico le dio la vuelta y la puso a cuatro patas, metiéndole la polla por atrás mientras le agarraba las caderas con fuerza. La abuela gemía como una loca, pidiendo más y más, hasta que el joven no pudo aguantar y le llenó el culo de leche caliente. Al final, los dos quedaron exhaustos, con la respiración agitada y el cuerpo temblando de placer.