Me encanta cuando me despiertan así con una polla dura en el culo
Nada me pone más cachonda que despertarme con una verga gruesa empujando mi culo dormido, y esa mañana no fue la excepción. Mi novio, un macho bien dotado, se coló en mi habitación sin hacer ruido, me abrió las nalgas con sus manos callosas y empezó a restregarme la punta de su polla contra mi ano, ya mojado de excitación. Gemí fuerte cuando sentí cómo me penetraba de golpe, llenándome hasta el fondo con cada embestida, mientras sus dedos me apretaban los pezones y su boca me mordía el cuello. El sonido de su piel chocando contra la mía resonaba en la habitación, y yo no podía parar de gritar '¡Más duro, cabrón!' mientras él me follaba como una perra en cuatro patas. Su verga entraba y salía de mi culo con un ritmo salvaje, y yo sentía cómo mi ano se ajustaba perfecto a su grosor, apretándolo como si no quisiera que se fuera nunca. Cuando ya no aguantó más, me dio la vuelta, me abrió las piernas y me clavó su polla hasta el fondo, corriéndose dentro de mí con un gruñido animal mientras yo me retorcía de placer, sintiendo su leche caliente llenándome por completo. Fue una follada brutal, de esas que te dejan el culo ardiente y el coño palpitando de deseo, y lo mejor es que sé que habrá más mañanas así, porque a él le encanta despertarme de esta manera tan perversa.