Los pasos Hermanos Andrew y Jesse se entregan a un polvo prohibido
Andrew Powers entró al cuarto con esa mirada que me derrite, sabiendo perfectamente lo que yo quería pero fingiendo indiferencia. Jesse Bolton ya estaba ahí, su polla gruesa y dura como siempre, y cuando me vio, sus ojos se clavaron en mi culo como si fuera su presa. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos, pero el calor entre nosotros era demasiado intenso. Andrew se acercó primero, sus manos grandes y ásperas me agarraron las caderas mientras me empujaba contra Jesse, que ya estaba listo para empotrarme. Sentí cómo su verga entraba en mi culo, lenta pero firme, mientras Andrew me mordía el cuello y susurraba obscenidades en mi oído. Jesse empezó a moverse más rápido, sus embestidas profundas y brutales, haciendo que mi cuerpo temblara de placer. Andrew no se quedó atrás, su polla gruesa y caliente se deslizaba dentro de mi boca, y yo la chupaba con desesperación, sintiendo cómo su sabor salado llenaba mi lengua. Los gemidos de Jesse se mezclaban con los míos, y Andrew gruñó cuando su leche caliente explotó en mi garganta. Jesse no tardó en correrse también, llenándome el culo con su leche espesa mientras yo me retorcía de placer. Sabía que esto estaba mal, que no debíamos, pero no podía parar. Jesse me miró con una sonrisa pícara y dijo: '¿Ves? Sabía que eras una puta hambrienta.'