Padres follando de noche con gemidos fuertes y pollas duras
La casa estaba en silencio, pero entre las paredes de su habitación, los padres se dejaban llevar por el deseo más salvaje. Él la empujó contra la pared, sus manos apretando sus tetas mientras ella gemía fuerte, su coño ya mojado antes de que él siquiera la tocara. Su polla enorme se deslizó dentro de ella con un gemido ahogado, embistiendo con fuerza mientras ella arqueaba la espalda, sus uñas clavándose en su espalda. Los sonidos de la carne chocando resonaban en la habitación, sus cuerpos sudorosos moviéndose al ritmo de sus gemidos. Ella lo montó con furia, su culo apretado recibiendo cada embestida profunda, sus pechos saltando con cada movimiento. Él la agarró del pelo, tirando hacia atrás mientras la penetraba con más fuerza, sintiendo cómo su coño se apretaba alrededor de su polla. Los gemidos se volvieron más intensos, sus cuerpos temblando de placer. Ella lo miró con ojos llenos de lujuria mientras él se corría dentro de ella, su polla palpitando con cada chorro caliente. Se quedaron abrazados, jadeando, sabiendo que esa noche no sería la última que se dejarían llevar por el deseo.