Perdona, amigo, pero Morichiita usó mi verga para vengarse de tus cuernos
Te la encuentras en la cocina, con esa falda ajustada que te vuelve loco, pero esta vez hay algo distinto en sus ojos: el desafío de una traición. Te agarra del cinturón y te arrastra al cuarto, sus uñas clavándose en tu piel mientras te susurra que tu ex se lo negó todo, que ahora ella va a probar lo que es un hombre de verdad. Te arrodillas ante su culazo redondo, separando esas nalgas perfectas para chupar cada gota de su coño mojado, sintiendo cómo tiembla al morderle los muslos. La empujas contra la pared, hundiendo tu polla hasta las pelotas en su culo apretado, escuchando sus gemidos ahogados cada vez que te entierras de una estocada. Morichiita te mira con rabia y deseo mientras te clava las uñas en la espalda, rogando que le des más fuerte, que la llenes como él nunca pudo. Cuando por fin te corres, inundando su culo con cada gota, ella cierra los ojos pensando en cómo le va a contar a tu amigo lo que acaba de perder.