Polla metida en coño apretado de Rei Ayanami
Rei lleva ese uniforme blanco ajustado que le marca cada curva y le aprieta los pechos pequeños, pero a él no le importa ni un pelo: solo quiere hundir la polla bien dura entre sus muslos pálidos y sentir cómo su coño mojado se le aferra como un guante. Ella ni siquiera parpadea cuando la agarra por la cintura y la levanta contra la pared de la cabina de EVA, apretando su culo redondo contra el frío metal mientras le baja las bragas de seda con un tirón brusco. El sonido de la tela al rasgarse se pierde entre los gemidos ahogados que escapan de su garganta cuando él le clava la verga hasta el fondo, haciendo que su coño chorreante empiece a quejarse con cada empujón. Rei arquea la espalda y los pezones se le ponen duros como piedras bajo el fino algodón, mientras él le muerde el cuello con fuerza, sintiendo cómo su aliento se le escapa en jadeos cortos y desesperados. Las embestidas son brutales, cada una más profunda que la anterior, y el líquido que gotea de su coño resbala por el muslo de él hasta mancharle los pantalones del uniforme. Ella no puede evitar gritar cuando la polla le roza el punto más sensible, haciendo que su cuerpo entero tiemble y sus uñas se claven en los hombros del tipo, dejando marcas rojas en la piel pálida. El sudor le resbala por la frente mientras la sigue empotrando contra la pared, sintiendo cómo su coño se contrae cada vez que la llena hasta el límite, como si quisiera tragárselo entero. Rei cierra los ojos con fuerza y los labios se le llenan de saliva espesa, saboreando el sabor salado de su propia excitación mezclada con el sudor del otro, mientras él le susurra al oído lo puta que está por aguantar tanto castigo sin quejarse. Cuando por fin la suelta, ella se desploma contra el suelo con las piernas temblorosas, el coño palpitante y completamente empapado, mientras él se limpia la polla cubierta de fluidos brillantes con un trapo sucio, dejando un charco de leche y jugos en el suelo de la cabina.