Susan G mete la polla bien dura hasta el fondo
La rubia Susan G lleva semanas coqueteando sin vergüenza cada vez que él se quita la camiseta en el parque, pero hoy por fin su coño mojado no aguanta más y la empuja contra la pared del callejón para empalarse con su verga gigante. Él gruñe mientras le agarra el culo prieto y le clava la polla hasta que sus pelotas chocan contra sus labios que ya gotean, mientras ella jadea con los ojos en blanco y los dedos arañando el ladrillo sucio. Susan se deja caer de rodillas en el suelo mugriento y se traga la cabeza gruesa como si fuera un caramelo, chupando con fuerza hasta que se le escurre saliva por la barbilla y su lengua lame cada vena palpitante. Él la levanta de golpe y la pone a cuatro patas sobre el capó del coche, donde su culo redondo rebota al ritmo de cada embestida brutal que le rompe el coño sin piedad, haciendo que sus tetas naturales se muevan como gelatina y sus gritos ahogados se mezclen con el sonido húmedo de la carne golpeando carne. Cuando ella se corre, su chorro caliente le corre por los muslos y él no aguanta más: la saca, le agarra la polla con la mano y le vacía toda la leche espesa en la cara, cubriéndole los labios carnosos, las mejillas sonrojadas y hasta los párpados, mientras ella se lame los restos de su corrida con una sonrisa de puta satisfecha. Él le da una palmada en el culo antes de vestirse y ella se queda ahí, con las piernas temblorosas y el coño goteando, sabiendo que mañana volverá a buscarlo para más.