Tranny brasileña te obedece de rodillas y te chupa como una profesional
El cuarto huele a lujuria cuando ella llega, con el culo prieto apretado en esos jeans rotos que te vuelven loco. La obligas a arrodillarse en el suelo, las tetas falsas rebotando mientras te suplica con la mirada que la dejes empezar. Agarras esa melena teñida y le metes la polla entera en la boca, sintiendo cómo la garganta se abre para recibirte hasta las pelotas. Gime ahogada, las lágrimas le corren por las mejillas mientras tus caderas empujan más fuerte, marcando el ritmo. Le ordenas que se agache y te muestra ese ano depilado, ya mojado de anticipación. Le escupes en el agujero y empujas de una estocada, escuchando ese grito ahogado que se convierte en un gemido de sumisión. La follas como si fueras su dueño, las uñas marcando la alfombra mientras ella repite 'por favor' entre dientes apretados. Cuando te corres, lo haces hasta llenarle el culo, sintiendo cómo tu leche le gotea entre las piernas cuando te retiras. Queda temblando, con los labios hinchados y un charco de saliva en el suelo.