Vampirosa le enseña a Victor lo que es una polla de verdad
Vampirosa estaba lista para dormir, pero no contaba con que Victor la estuviera espiando mientras se quitaba la ropa. Cuando me vio, sus ojos se clavaron en mis tetas grandes y mi culo redondo, y supe que no podría resistirse. Le dije que si creía que podía manejar lo que yo le iba a dar, y él, con esa sonrisa de idiota, aceptó el reto. Me acerqué, le desabroché el pantalón y saqué su polla flácida, que ni siquiera se comparaba con la mía. Le dije que si quería ver de qué estaba hecha una mujer de verdad, que se preparara. Lo empujé contra la cama, me subí encima y le metí mi coño mojado hasta el fondo, haciendo que gimiera como un perrito. Sus manos intentaban agarrarme las tetas, pero yo no paraba de moverme, follándolo como si fuera mi juguete. Cuando sentí que estaba a punto de correrse, me bajé, me arrodillé y le chupé la polla hasta que explotó en mi boca. Le dije que la próxima vez no sería tan fácil, porque yo siempre gano.