Vishnuvinod se pone duro y se masturba como un salvaje
Me quedé mirando mi polla dura como piedra, ya no aguantaba más el calorcito que subía de las pelotas, así que la tomé con fuerza mientras imaginaba las tetas perfectas de mi vecina. Al principio fue suave, pero cuando empecé a recordar cómo me miraba cuando le pasaba leche en el pasillo, no pude evitar acelerar el ritmo. Me sorprendió lo rápido que se me poniá el culo de la polla rojo, casi como si fuera a reventar de tanto empujar. La punta ya goteaba de puro calor, así que la froté contra la palma de la mano, sintiendo cada vena hinchada bajo la piel. De repente, me di cuenta de que nunca había estado tan duro en mi vida, ni siquiera cuando me la chupaba mi ex, y eso me volvió loco. Me corrí de golpe, tan fuerte que el semen rebotó en el espejo y dejó una marca pegajosa que brillaba bajo la luz. Todavía jadeando, vi mi leche colgando de los dedos como hilos de miel espesa, y en el suelo quedó tirada la toalla que usé en vano para secarme