Chica universitaria traga polla y se moja entera con su novio
Esa tarde en su dormitorio, Isabel se puso a cuatro patas y me miró con esa sonrisa de puta que te hace perder la cabeza. ¿Te atreves a competir conmigo, cariño? Te voy a contar cómo le demostré a mi novio que su polla no era suficiente para hacerme gemir como una perra. Primero, me arrodillé frente a él y le bajé los pantalones con los dientes, sintiendo cómo su verga ya estaba dura como una roca. Le chupé el glande con fuerza, tragando saliva mientras él me agarraba del pelo, pero no iba a dejar que me dominara tan fácil. Le metí la polla hasta las pelotas, ahogándome un poco, pero sin dejar de mirarlo con desafío. ¿Ves? Puedo tomarte entero sin quejarme. Luego, me dio la vuelta y me empotró contra la pared, clavándome tan fuerte que mis tetas rebotaban con cada embestida. Sentía su polla rozándome el cuello del útero mientras me mordía el cuello, pero no iba a rendirme. Le susurré al oído: '¿Crees que ya me tienes? Aún no has visto nada'. Me corrió en la boca, pero no me tragué su leche enseguida, la dejé escurrirse por mi barbilla mientras lo miraba fijamente. Al final, solo pensaba en lo bien que me había sentido humillándolo un poco, sabiendo que su polla nunca sería suficiente para domarme.