Yulissa se entrega a mi polla como una perra sumisa
Mordisqueándose el labio inferior, Yulissa se arrodilló frente a él con los ojos bajos, esperando instrucciones. Sus pezones duros se marcaban bajo la blusa transparente mientras él le ordenó quitarse las bragas con un chasquido de dedos. Ella obedeció al instante, dejando al descubierto su coño ya empapado, brillando bajo la luz tenue de la habitación. Con un gruñido, él la empujó contra la pared y le separó las piernas de una patada, hundiendo dos dedos en su humedad sin previo aviso. Ella gimió como una perra en celo, suplicando con voz quebrada: 'Por favor, métemela ya, dueño'. Él se rio mientras le escupía en el culo, lubricando su entrada antes de clavársela de una estocada que la hizo gritar. Cada embestida era más violenta que la anterior, sus caderas chocando contra su trasero con un sonido húmedo y obsceno. Yulissa lloriqueaba entre gemidos, pidiendo permiso para correrse, pero él solo apretó sus caderas con más fuerza, negándole el alivio hasta que su polla latió dentro de ella, llenándola de semen caliente. Cuando por fin la dejó caer al suelo, su respiración agitada era lo único que rompía el silencio, mientras él se abrochaba el pantalón con una sonrisa satisfecha.