Areta se venga del infiel con una mamada de infarto en el taxi
Mi exnovio creía que podía engañarme y salir impune, pero yo tenía otros planes. Cuando lo vi subirse al taxi con esa sonrisa de idiota, supe que era mi momento. Lo seguí, me metí en el asiento trasero y le susurré al oído que lo iba a hacer pagar por cada mentira. Él ni siquiera se dio cuenta de lo que venía hasta que le abrí el pantalón y saqué esa polla flácida que ahora iba a chupar como si fuera la última vez. Empecé a mamar con furia, sintiendo cómo se ponía dura entre mis labios, mientras mi mano lo acariciaba sin piedad. Él gemía como un perro, pero yo no paré, lo hice hasta que su culo se tensó y supe que estaba a punto de correrse. Cuando me llenó la boca, tragué cada gota y luego le limpié la punta con la lengua, mirándolo a los ojos mientras me limpiaba los labios. El muy imbécil ni siquiera pudo decir nada, solo balbuceó disculpas, pero yo ya me había ido, dejando su polla aún temblando. Lo mejor fue ver su cara de pánico cuando se dio cuenta de que el taxista lo había visto todo. Ahora sé que nunca más se atreverá a engañarme.