Irene Eliza gime fuerte cuando Timo le rellena el coño de leche
Timo me dijo: 'Hoy no te vas a quedar con las ganas' y yo supe que iba a ser intenso. Llevábamos días mirándonos, rozándonos sin llegar a más, hasta que ese día la tensión explotó. Me tiró sobre la cama y me abrió las piernas sin piedad, su polla ya dura rozando mi coño mojado. Empezó lamiéndome el clítoris mientras sus dedos me abrían más, haciendo que gimiera sin control. Cuando la metió entera de golpe, sentí cómo me llenaba hasta el cuello del útero, mis paredes apretándolo como si no quisieran soltarlo. Me monté encima, rebotando sobre él mientras sus manos me agarraron el culo, marcando cada embestida con gemidos que no podía contener. Cambiamos de posición, yo a cuatro patas mientras él me empotraba desde atrás, sus bolas chocando contra mi piel sudada. Sentí el orgasmo acercarse y le grité que me corra en la cara, algo que nunca había pedido antes. Cuando por fin lo hizo, su leche me cubrió los labios y la barbilla, caliente y espesa. Ahora pienso en lo bien que lo planeó, en cómo supo exactamente cómo hacerme perder la cabeza.