Christian Wilde se deja montar por el chico de las conchas
—¡Joder, qué polla más dura tienes!— susurró el chico de las conchas mientras se acomodaba sobre Christian Wilde. Nadie esperaba que el musculoso actor se dejara dominar así, pero al sentir cómo el joven le clavaba los dedos en los hombros, Wilde gimió y arqueó la espalda. La polla gruesa del desconocido le rozaba el culo, ya mojado de anticipación, y cada movimiento hacía crujir la cama. Christian Wilde, que solía ser el que empotraba, descubrió que le encantaba ser el pasivo en esa ocasión. El chico de las conchas, con sus tatuajes brillando bajo la luz, se movía como un experto, hundiendo la verga hasta las pelotas en cada embestida. Wilde jadeó cuando sintió cómo el otro le agarraba el pelo para tirarle la cabeza hacia atrás, exponiendo su cuello mientras seguía follándolo sin piedad. El sonido de la piel chocando era obsceno, y los gemidos de Wilde se mezclaban con los gruñidos del otro. De repente, el chico de las conchas aceleró el ritmo, clavándose más profundo, y Wilde sintió cómo el calor le subía por el vientre. —¡Me voy a correr!— gritó el joven, y en ese momento, Christian Wilde sintió el chorro caliente llenándole el culo, mientras él mismo se agarraba la polla para correrse sobre su propio abdomen. La escena duró más de 10 minutos, pero a ninguno de los dos les importó el tiempo cuando el placer los consumió por completo.