Mr Dimples se corre sobre unos pies descalzos y excitantes
Mr Dimples no imaginaba que unos pies descalzos podrían excitarlo tanto, pero apenas vio esos dedos perfectos y las plantas suaves, su polla ya estaba dura como una roca. Al principio solo los acariciaba con las manos, sintiendo el calor de la piel y el contraste de las uñas pintadas, pero pronto me di cuenta de que quería más. Sin pensarlo, me arrodillé y empecé a frotar mi verga contra los dedos, sintiendo cómo el roce me volvía loco. La sorpresa fue cuando noté lo mojados que estaban sus pies, como si el sudor y la excitación los hubieran convertido en un terreno perfecto para mi polla. Cada vez que me frotaba contra ellos, un gemido escapaba de mi garganta, y los pies se movían como si también disfrutaran del contacto. No aguanté más y me corrí sobre los dedos, sintiendo cómo mi leche caliente se esparcía por toda la piel. Fue una sensación increíble, como si hubiera descubierto un placer que no conocía, y ahora solo quería repetirlo una y otra vez.