Hayami se reta a follar hasta que él no aguante más
Hayami se recuesta en la cama con su lencería ajustada, las tetitas pequeñas temblando mientras lo mira con esa sonrisa de desafío. '¿Crees que puedes conmigo?', le susurra, rozando su coño húmedo contra la polla dura de él. El tipo no pierde tiempo y la voltea de golpe, clavando los dedos en sus caderas antes de meterla de una estocada que le arranca un gemido ahogado. Ella arquea la espalda, mordiéndose el labio mientras él la empotra contra el colchón, cada embestida más profunda, más salvaje, hasta que las nalgas de Hayami chocan contra su pelvis con un sonido húmedo. '¿Así o más fuerte?', jadea ella, retorciéndose para que la penetre más hondo, hasta que las caderas de él chocan contra su culo sin piedad. El tipo gruñe, agarrándole el pelo para que lo mire mientras la folla, pero Hayami no se rinde: levanta las piernas para que entre más adentro, gimiendo cada vez que la polla roza ese punto que la hace temblar. Él acelera, sudando, los músculos tensos, hasta que ella grita, apretando el coño alrededor de su verga mientras se corre con espasmos. El tipo se queda quieto, jadeando, con la polla aún dentro de ella, y Hayami sonríe, victoriosa, antes de empujarlo para que se corra fuera. Él se derrumba en la cama, agotado, mientras ella se limpia con una toalla, satisfecha de haber ganado su apuesta.