La ladrona Scarlett Mae es cacheada por el policía Wrex Oliver
La vi temblar cuando el detector de metales pitó en la tienda, sus pezones duros bajo la blusa barata. Wrex Oliver, el oficial de turno, la arrastró al cuarto trasero con una sonrisa de depredador. Sabía que estaba mal, pero el coño le ardía al sentir sus manos ásperas palpando sus caderas. 'Esto es un registro', gruñó él mientras le bajaba los jeans, dejando al descubierto el tanga mojado. Sus dedos gruesos se hundieron entre sus labios, frotando el clítoris hinchado hasta que gimió sin querer. 'Puta, ¿qué escondes aquí?', preguntó él mientras le separaba las nalgas para revisar el culo. Ella mordió su labio cuando el dedo índice se coló en su ano virgen, dilatado por la presión. Wrex Oliver no perdió tiempo y la empujó contra la pared, metiendo la polla dura de una estocada hasta hacerle tocar el cuello del útero. Cada embestida la hacía chocar contra la superficie, los golpes secos del culo contra su pelvis resonando en el cuarto. Scarlett Mae no podía creer que estuviera disfrutando esto, que el miedo se mezclara con el placer de sentir su verga gruesa destrozándole el coño apretado. Cuando él le ordenó chupársela, obedeció como una perra en celo, tragando hasta la garganta mientras él le agarraba el pelo. La corrida le llenó la boca, espesa y caliente, pero Wrex Oliver no había terminado: la giró en cuatro patas y la empotró contra el suelo, follándola como si fuera su última noche en la tierra. Scarlett Mae gritó cuando el orgasmo la sacudió, pero él no se detuvo hasta correrse dentro de su culo, marcándola como suya. La próxima vez, prometo que será peor.