Febrero marzo nuevos videos de pedos salvajes
La rubia de coletas no podía aguantarse ni un minuto más en clase, cada vez que el profesor se daba la vuelta le apretaba el culo con fuerza mientras los gases le subían por el cuerpo a borbotones, sintiendo cómo el olor a podrido le quemaba las fosas nasales y le ponía los cachetes colorados como tomates. Con un movimiento rápido se levantó de la silla y se fue corriendo al baño con el tanga empapado en sudor, donde se arrodilló frente al espejo empañado y se bajó las bragas hasta los tobillos para soltar un pedo tan fuerte que le vibró hasta el clítoris. Mientras tanto, en el pasillo, el chico de pelo largo y sudadera sucia ya tenía la polla dura como una piedra al escuchar aquellos ruidos húmedos y guturales que salían del cubículo, así que se acercó sigilosamente y, sin mediar palabra, empujó la puerta con fuerza para encontrársela con las piernas abiertas, el coño chorreando y el culo temblando de placer. Ella, sin pensarlo dos veces, se agarró de los azulejos resbaladizos y se ofreció como una perra en celo, levantando el culo bien alto mientras él le metía los dedos por el coño mojado y le susurraba al oído cosas sucias como que quería llenarla de leche hasta que se corriera dentro. Él no perdió el tiempo y, tras escupirse en la mano para lubricarse mejor, le agarró las caderas con fuerza y se la empotró hasta el fondo, haciendo que los pechos le rebotaran como gelatina con cada embestida mientras los pedos seguían saliendo de su culo como cohetes. Los gemidos de ella eran tan fuertes que se oían por todo el baño, mezclados con los chasquidos húmedos de cada penetración profunda y el sonido de sus cuerpos chocando sin piedad, hasta que finalmente él se corrió dentro con un rugido animal, dejando el coño de ella lleno de leche espesa mientras ambos caían al suelo, exhaustos pero con la necesidad de más. No contentos con eso, decidieron repetir la escena en el vestuario, esta vez con ella haciendo twerk frente a él mientras le chupaba la polla hasta dejarla limpia, para luego dejarse follar contra la pared con las piernas en alto mientras él le agarraba los pechos enormes y se los apretaba con cada embestida brutal.