La polla salvaje que vence a Selva Lapiedra de una estocada
Te la agarra con fuerza, sabiendo que esta vez no habrá miedos: la mirarás a los ojos mientras la empotras contra el sofá, recordando cada vez que se rió de tus intentos torpes. Sientes cómo el culo apretado de Selva Lapiedra se cierra alrededor de tu verga, sus gemidos ahogados en tu piel cuando la penetras de una estocada, sin dejar nada fuera. Le pegas un azote que la hace saltar, y ella te clava las uñas en los hombros, jadeando: “Más duro, cabrón, hazme pagar por lo que hizo”. Le agarras el pelo, le metes la polla hasta las pelotas mientras la obligas a mirarte, y notas cómo el coño de Deny Lou se lubrica aún más, chorreando por tus huevos. Cada embestida le recuerda que ahora eres tú quien la domina, quien la hace gritar como una perra en celo. Te corres dentro, sintiendo cómo su cuerpo se sacude con el orgasmo, pero lo que te excita de verdad es ver el odio en sus ojos cuando se da cuenta de que ya no podrá fingir indiferencia. Sabes que esto no se acabará aquí, pero por ahora, solo piensa en cómo la tendrás otra vez, esta vez más rápido, más sucio, hasta que no quede nada de esa sonrisa de burla.