Lana Smalls domina a Heygrimy con su coño mojado y su boca caliente
Yo sabía exactamente cómo hacerle perder la cabeza a Heygrimy, y esa noche no iba a dejar que se escapara de mis manos. Desde el momento en que me arrodillé frente a él, con mi boca abierta y mi lengua lista para lamerle la polla, supe que iba a ser mío. Le ordené que se quedara quieto mientras le chupaba los huevos, sintiendo cómo se ponía más duro entre mis labios, y cuando por fin me dejó montarlo, lo hice gemir como un perro en celo. Cada vez que me empotraba hasta las pelotas, yo apretaba mi coño alrededor de su verga, sintiendo cómo me llenaba por completo. No me importó que me agarrara del pelo y me obligara a tragarme su corrida, porque yo era la que mandaba, y él solo podía obedecer. Cuando me corrí, fue con su polla aún dentro de mí, y solo entonces le permití que me llenara la cara de leche. '¿Te gustó, perrito?' le pregunté, limpiándome los labios con el dedo.