Lolly Dames desafía a Nick Strokes con su coño hambriento
Mordiendo mi labio mientras la miro retarme, Lolly Dames separa las piernas y clava sus uñas en mi espalda, desafiándome a ver si aguantaré su ritmo. Su conchita ya está mojada cuando me siento en su boca, chupando mi polla hasta que late contra su garganta, y yo le devuelvo el favor con lamidas desde el clítoris hasta el culo. Se ríe cuando me corro en sus tetas, pero no pienso parar: la pongo a cuatro patas, agarro sus caderas y le entro hasta que sus gemidos rompen el silencio. Cada vez que intenta tomar el control, le doy una nalgada y la embisto más fuerte, sintiendo cómo su coño aprieta mi verga mientras se arquea pidiendo más. Cuando la pongo boca arriba y la follo contra el mueble, sus muslos tiemblan y sus tetas rebotan con cada empujón, hasta que explota y se corre gritando mi nombre. Al terminar, su tanga roto queda colgando de mi mano mientras ella sigue temblando.